
¿Por qué los trabajadores profesionales de prensa de la Agrupación Encuentro de Prensa, afiliados a la Asociación de Prensa de Buenos Aires (APBA) rechazamos la visita de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) a la Argentina, y declaramos personas no gratas a sus delegados representantes?.
*Porque es un invento de la CIA y el Pentágono yankee. Jules Dubois, coronel de inteligencia norteamericano al servicio de la CIA, es quien bajo la pantalla de corresponsal del Chicago Tribune en Latinoamérica, junto a su par Joshua Powers, y el funcionario de Departamento de Estado yankee, Tom Wallace, fueron los encargados hace más de cinco décadas de dar vida a la Sociedad Interamericana de Prensa, corporación patronal de medios comerciales de la región.
*La SIP ha sido la encargada en el Continente de, en nombre de la “libertad de prensa”, ejercer la estricta defensa de los excesos de la libertad de empresa, promover la censura en cualquier información que pueda atentar contra sus intereses, forzar la autocensura, colocarse en gendarme periodístico al servicio de cuanta dictadura contribuyera a instalar en América latina, ser sujeto del silencio cómplice ante la detención arbitraria, asesinato y desaparición de periodistas, y factor desestabilizante de todo proceso democrático.
*Se trata de una sofisticada herramienta al servicio de la colonización, mental, cultural, pedagógica y económica de la Patria Grande balcanizada
La SIP, verdadero cártel de la desinformación y vocero de los intereses del Pentágono norteamericano, tuvo su mayor actuación como “avanzada” periodística y vocera de las invasiones y golpes de Estado perpetrados por la CIA y el Pentágono en nuestro subcontinente, durante la permanencia de la Guerra Fría.
*Una vez culminado aquél período, y frente al nuevo resurgir de la América Morena con fuertes liderazgos nacionales, populares y latinoamericanistas en la región, antes de sucumbir por descarte, insiste en sus prácticas de dominación, esgrimiendo falsas argumentaciones democratistas, erigiéndose en falsos paladines de la liberad de prensa.
*Frente a los reales avances registrados en la puesta en marcha de normas legislativas democratizadoras que garanticen el cumplimiento del ciclo comunicacional y la modernización de toda legislación que regula la actividad de los medios, solo beneficiando y garantizando la voracidad de los intereses monopólicos y la manipulación informativa, los dirigentes de la SIP y sus socios locales, han sido verdaderos marines paracaidistas del periodismo patronal.
*Hoy vuelven a pisar, en democracia, la misma tierra en la que desembarcaran en dictadura para condecorar con el “Premio de las Américas” al criminal Presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu, luego que éste hiciera fusilar al General de Patria, Juan José Valle en 1956 y otros patriotas militares y civiles de la resistencia peronista, que secuestrara diarios y revistas opositoras al régimen, siendo el encargado de sentenciar a prisión y torturas a decenas de periodistas, entre ellos al secretario general de nuestro Sindicato Argentino de Prensa de entonces, compañero Manuel Damiano entre más de 75.000 compatriotas.
* Se trata de la misma tierra en que la SIP diera su respaldo a los dictadores de la Seguridad Nacional en la autodenominada “Revolución Argentina”, repudiada en la calles, la fábricas y los claustros universitarios durante las puebladas del interior rebelado del 69, y que se extendiera en Buenos Aires ante la visita del magnate Rockefeller en una histórica jornada de lucha en el transcurso de la cual fuera perseguido y asesinado por el gatillo fácil de la Policía Federal, el compañero Emilio Jáuregui, secretario general de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, tenaz denunciante de la intromisión de la corporación empresarial de medios en los asuntos de autodeterminación de nuestros pueblos.
* La misma Patria que fuera ocupada por la dictadura del Proceso de liquidación y desguace del Estado, de la persecución, cárcel, tormentos y desaparición forzada de 30.000 militantes populares, entre ellos un centenar a trabajadores profesionales de prensa, cuando la SIP y sus engendros locales mantenían relaciones carnales con los generales genocidas, en tanto se imponían listas negras, se atropellaba la libertad de conciencia, se ocultaba la verdad, y fuera intervenido el gremio de los periodistas y preso y salvajemente torturado nuestro secretario de relaciones internacionales, Amilcar González.
* Por lo expuesto, pero por mucho más, como lo hicimos en 1958 lo volvemos hacer cuatro décadas más tarde: “denunciamos la falacia del Congreso de la SIP y consideramos a los delegados al mismo personas no gratas para los trabajadores argentinos, invitándolos en su condición de periodistas a que desmientan las denuncias consignadas en la presente declaración”.
Encuentro de Prensa - 30/10/2009